Tito Alarcón

Licenciado en Historia – Universidad de Valparaíso. Fotógrafo Profesional.

La victoriosa disminución de la tasa de mortalidad infantil registrada en Chile en las últimas décadas, ha hecho casi desaparecer en nuestros campos la antigua tradición del Velorio del Angelito. Sin embargo, los antropólogos Danilo Petrovich y Daniel González, en una labor de oportuno y valioso rescate, investigaron y grabaron, en varias comunas del país, expresiones aún vigentes de esta conmovedora tradición campesina.

“No es permitido de Dios que esa flor permaneciera”, es el nombre con que ha salido a luz este trabajo que consta de dos CDs, uno con los versos grabados y el otro con una rueda de cantores que despiden a un angelito, y un librillo que cuenta su historia y transcribe algunos versos.

El Velorio del Angelito

Velorio de Angelito

Velorio de Angelito

El librillo que acompaña los CDs es muy claro en definir el concepto: “Según los registros y datos recabados, el velorio de angelito es una costumbre funeraria realizada para la ocasión de la muerte de una guagua o un niño de corta edad, que se extiende en nuestro país desde las oficinas salitreras del Norte Grande, hasta la isla de Chiloé por el sur.”

Y destaca que “el canto es interpretado en una rueda por los cantores y la guitarra y el guitarrón chileno son los instrumentos que lo acompañan.”

También consigna algunas costumbres poco conocidas como son los bailes característicos llamados lanchas y lanzas, “que ejecutan los invitados al velorio”.

 Conversamos con Daniel sobre su investigación y algunos detalles del velorio del angelito.

¿Cómo nace la idea de investigar y recopilar sobre el velorio del angelito? 

Hace tres años veníamos trabajando sobre el Canto a lo Divino en el Valle del Quilimarí, en la comuna de Los Vilos. Eso nos permitió vivir esta experiencia, la profundidad de esta ritualidad y conocer además a los cantores. Han sido muchas horas de grabar vigilias a la Virgen, un archivo sonoro y audiovisual que nos permitió evaluar qué temáticas aún nos faltaban, y una de esas eran los versos por el velorio del angelito. Que, aunque aún se realizan, son poco frecuentes y sólo las generaciones mayores conocen estos fundados. También fuimos conociendo a los guitarroneros de Pirque. Así nació la idea de reunir un registro amplio de versos cantados por cultores desde el Choapa hasta el sur de Santiago.

Recorrimos las comunas de Los Vilos, Petorca, Cabildo, La Ligua, Puchuncaví, Cartagena, Pirque. En total estuvimos con 22 cultores, 19 cantores y 3 acompañantes en guitarra.

¿Cuándo nace esta tradición? 

Son tradiciones muy antiguas, mestizas, que están descritas en la España de hace siglos y desde la colonia en América. Es una tradición en donde se conjugan la herencia española y la indígena. Existe o existió en España, pasó por México, Guatemala, y toda América del Sur.

¿Por qué son los cantores a lo poeta quienes despiden al Angelito? 

En esto tenemos una hipótesis: es la eficacia simbólica de lo poético en el canto y en el rito lo que permite reconfigurar un universo simbólico amenazado por el desorden que siginifica la muerte de un niñito en el seno de una familia y una comunidad. Es decir, se canta para reconfiguar un desorden que la perdida de un inocente provoca, y esa reconfigurarción simbólica se realiza mediante lo poético, por eso se canta.

velorio de angelito¿Cuáles son los momentos de un Velorio de este tipo? 

1º Vestir al niño como angelito.

2º Preparar el altar domestico, una mesa de la casa se transforma en altar florido.

3º Llegada de los cantores comenzando la noche y salutación al angelito.

4º Canto y baile al angelito.

5º Cena y bebidas a todos los que llegaron a despedirlo.

6º Continuación del canto durante toda la noche.

7º Al alba es el despedimento del angelito, que es el último canto de la noche, donde el cantor parece tomar la voz del angelito y se despedide de todos.

8º Sacar al niño del hogar, rumbo al cementerio.

¿Es una tradición que está muriendo? ¿Se renueva? 

Es una tradición que depende del hecho fortuito y doloroso de la muerte de los infantes. Y cómo eso ocurre muy poco en nuestro país, ya no se hace da la manera tan frecuente que hasta los años 70, en que la mortalidad infantil era altísima. Se realiza aún, pero a los angelitos ya no se le viste, por cuestiones de sanidad están siempre en un ataúd.

Pero el canto a lo divino que es la base poetica y ritual de esta tradición aún vive con fuerza en los campos, cantándoles a la Virgen y los santos según sea la ocasión.

Erick Gil, cantor a lo poeta: “cuando uno canta tiene que hacer llorar a sus seres queridos para que no que queden con su pena adentro del corazón”

Y justamente en esa renovación y continuidad con su tradición que ha experimentado el canto a lo poeta en los últimos años, es que algunos noveles cantores, como es el caso de Erick Gil de la zona de Pirque, ha compartido con Identidad y Futuro su experiencia en este tipo de fundaos.

¿Erick, cómo ha sido la experiencia de ir a cantar al velorio de un angelito?


Mi primera rueda de canto fue un Velorio de Angelito, en el sector del río Maipo, límite natural de las comunas de Pirque y Puente Alto. No dominando del todo los versos y las melodías puede cantar “de apunte” (cuando un poeta canta y otro cultor lo acompaña ejecutando un instrumento), acompañado de Javier Rivero en guitarrón, cerraban el redondel Alfonso Rubio Morales, Santos Rubio Morales y Juan Pérez Ibarra.

A medida que uno va sumando cantos y se maduran las vivencias puedo decir que el Velorio de Angelito es un momento especial, de respeto. El cantor es un puente que une y acompaña al niñito en la despedida de sus seres queridos y en su viaje al mundo celestial.

¿Te llaman personas del campo, de la ciudad?

Lo normal es que personas con raíces campesinas que sepan del canto a lo divino y sus funciones comunitarias nos inviten a despedir al Angelito. En la zona de la provincia Cordillera la gente antigua tiene conocimiento de este rito, en tiempos pasados fue uno de los cantos más requeridos por la excesiva mortandad de niños y con ello se afirmaba una tradición que hasta estos días se celebra, pero no con el Angelito sentado en la sillita con sus alitas, eso ya no se permite, pero si se puede apreciar el cajoncito acompañado de sus juguetes y flores como simulando el antiguo altar de la mesita abrigado del ruedo de cantores.

¿Los versos que cantas los compusiste tú?

Los versos que canto son de la tradición, es decir, como son tan antiguos pasan a ser parte del repertorio tradicional del canto a lo divino. Creo que los nuevos cantores debemos prepararnos bien antes de escribir este tipo de funda’os, no se puede rimar por rimar, se debe profundizar y eso se logra con el tiempo.

¿Las personas que se encuentran con ustedes en los velorios y no conocen esta tradición, qué dicen?

Se sorprenden, les llama la atención la forma en que se genera este ritual, están atentos a lo que se canta. Después en algún descanso nos consultan y se genera un espacio de retroalimentación, al final encuentran necesario e importante que se siga esta tradición.

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¿Es un ambiente muy triste o hay algo de alegría?

Como en todos los velorios el ambiente es de tristeza, uno como cantor se va preparando desde que dan aviso del canto de Angelito. Los padres y en especial su madre son los que sufre más por su hijito.

Los antiguos siempre dicen, cuando uno canta tiene que hacer llorar a sus seres queridos para que no que queden con su pena adentro del corazón.

En las despedías de cada verso siempre salen palabras dedicadas al Angelito y es la instancia para que el poeta ensalce con su creatividad y belleza este momento íntimo.

Siempre los familiares agradecen este canto con una comida, este es el momento natural de compartir otras cosas con quienes nos acompañan, las anécdotas, las historias y las travesuras dan origen al complemento de estas horas dolientes, a la alegría, pues nunca han sido opuestas, más bien son el complemento que acompañan nuestra vida cotidiana. Y así se retoma el transitar de la noche entre verso y el compartir de la gente.

Al llegar la madrugada, es la instancia del “Despedimiento del Angelito”, el poeta en su verso y canto pasa a ser el Angelito en primera persona y se despide de sus cercanos y del mundo presente, a mí juicio es el momento más fuerte de este rito del canto a lo divino:

Adiós leche que mame’

Desde que yo fui inmortal

adiós vientre maternal

seno donde me crie.

Adiós católica fe

del hacedor Unitrino

adiós altar diamantino

digo con gozo y ternura

me voy pa’ la sepultura

adiós “mairina y pairino”.

(Decima de un verso de la tradición por “Despedimiento del Angelito”)

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