Verónica Calderón

Verónica Calderón

Licenciada en Artes Visuales de la Universidad Finis Terrae
Verónica Calderón

Salimos de Santiago, mi marido, mi hija y yo, en un viaje-aventura, cuyo plan era recorrer la carretera austral sur con destino final en Caleta Tortel, pequeño puerto maderero en la desembocadura del caudaloso rio Baker.

Balmaceda, la puerta de entrada

El primer tramo lo realizamos vía aérea: unas 3 horas desde la capital hasta Balmaceda, villa de unos quinientos habitantes dedicados a la ganadería y la agricultura (a 55 kms al sudeste de Coyhaique). La localidad da la bienvenida a quien llega a la región de Aysén buscando el corazón de la Patagonia. Sede de una base militar, allí se encuentra el único aeropuerto internacional de la región y el paso fronterizo Huemules, que une Chile con Argentina. Es la puerta de entrada tanto para la capital regional como para el lejano Cochrane.

En Balmaceda arrendamos también el auto en que emprenderíamos nuestra esperada aventura por tierra rumbo a Tortel.

Cerro-Castillo

Cerro Castillo

La mole vigilante de Cerro Castillo

Ya en plena carretera, las bondades y bellezas de la naturaleza de la zona no se hacen esperar. Solo unos kilómetros y emerge a un costado, imponente, una montaña que proyecta en lo más alto la sugerente silueta de un castillo petreo de contornos míticos, que parece vigilar espacios de leyenda: es el Cerro Castillo. La mole montañosa se expande luego en diversidad de formas que nos hacen difícil fijarla en una sola cumbre, atraídos como somos por el conjunto de ellas, que le otorgan un aspecto solemne y grave. Sin duda es uno de uno de los puntos emblemáticos de la región de Aysen.

A los pies de Cerro Castillo, nos acoge la Villa del mismo nombre.

En el entorno de la pequeña localidad y de su magnifico monumento natural se despliega una importante Reserva de alrededor de cien mil hectáreas creada para la conservación de sitios arqueológicos, de la flora y la fauna regionales.

Puerto Tranquilo, el Lago General Carrera, la Catedral de mármol…

Dejamos atrás la silueta majestuosa de Cerro Castillo, para dirigirnos a Puerto Tranquilo, conocido simplemente como Tranquilo: un pequeño pueblo cruzado por la ruta 7, vía principal de la carretera .

Desde su playa es posible apreciar la inmensidad del lago General Carrera, el mayor del país. Puerto Tranquilo está ubicado estratégicamente para los diversos destinos turísticos, como la Catedral de Mármol y el glaciar Exploradores, entre otros. Decidimos quedarnos un día aquí para descansar y explorar al día siguiente las Capillas.

El lugar donde nos quedamos se llama hostal “El Puesto”; cuenta con pocas habitaciones yes muy acogedor ,  como estar en casa. Los dueños de “El Puesto” atienden personalmente y manifiestan un especial cuidado por el medio ambiente.

Al día siguiente el plano era la excursión en bote hacia las Capillas de mármol. Éstas se pueden abordar desde el mismo muelle de Puerto Tranquilo o siguiendo por la carretera, 5 kilómetros al sur. Nos decidimos por esta última posibilidad.

Luego de una zigzagueante bajada llegamos a la orilla del lago. Ese día el General Carrera presentaba excelentes condiciones por lo que decidimos abordar nuestro bote. Antes tuvimos que andar, eso sí, aproximadamente 30 minutos junto a nuestro botero; por cierto hombre muy amigable, algo que es bastante común encontrar en la zona austral, gentes muy orgullosas de su entorno y dispuestas a compartir experiencias de vida en este lugar. Es posible percibir el gozo de estos hombres reflejado en sus rostros, al presenciar la alegría de los viajeros que se encuentran por primera vez con estas maravillas que nos presenta nuevamente este querido País .

Catedral-Marmol

La Catedral de Mármol en el Lago Gerneral Carrera: “De las aguas ligeramente ondulantes emergen así las inverosímiles Capillas de mármol, con sus paredes, sus columnas y arcos caprichosos, como sustentando fantásticamente las bóvedas sobre un piso líquido…”

Al aproximamos a este santuario de la naturaleza situado en una puntilla, en medio del lago General Carrera, vemos delinearse las colinas acantiladas dispersas en las aguas turquesas del lago.

De las aguas ligeramente ondulantes emergen así las inverosímiles Capillas de mármol, con sus paredes, sus  columnas y arcos caprichosos, como sustentando fantasticamente las bóvedas sobre un piso líquido…

Gracias a la destreza de nuestro capitán quien, aprovechando el bajo nivel del lago, se abre paso a través del laberinto de túneles, es posible adentrarse en el interior mismo de estos grandes monumentos naturales.

Sus paredes, formadas por carbono de calcio (componente principal del mármol) lucen colores que recorren diversas gamas de blancos terminando con los grises y se presentan ornadas por una gran riqueza de texturas y vetas. El conjunto crea de algún modo al visitante la ilusión evocativa de una antigua catedral y sus rudas capillas de mármol emergida como por encanto en las vastitudes solitarias de las aguas color turquesa.

carretera-austral

El glaciar Exploradores, en lago Leones, nos ofrece uno de sus números principales…

Nuestro viaje continúa enseguida hacia Puerto Guadal, otro pequeño pueblo ubicado en la orilla sur oeste del gran lago.

Nos hospedamos en las cabañas Terra Luna Lodge. Desde ahí tomamos un bote, cruzamos el lago para traspasar los vientos que cambiaban la fisonomía apacible del General Carrera.

Ahora inspiraba un mayor respeto.

El fascinante color turquesa se diluía y dispersaba con el oleaje que golpeaba nuestra embarcación. Esto permitía imaginar el lento modelar de aquellos túneles en las fantásticas formaciones de mármol esculpidas por la erosión que habíamos admirado recién.

Luego de cruzar el lago, llegamos a la desembocadura del río Tranquilo y emprendimos la carrera rio arriba. Dejamos entonces de observar los hermosos paisajes para concentrarnos esta vez en franquearlo sorteando sus rocas y rápidos.

Finalmente llegamos al lago Leones ,dejamos el bote en que veniamos , caminamos   al menos 30 minutos. Luego tomamos un zodiak y cruzamos el lago para encontrarnos de frente a los tres glaciares que descienden imponentes hasta el agua. Nuestro glaciar no se hizo esperar para  exhibir uno de sus números principales: el desprendimiento de sus hielos. Sentimos de pronto un estruendo, algo parecido a grandes rocas que se desmoronan. Son los bloques de hielos que se apartan de su matriz en forma de grietas que se acentúan hasta que caen al lago, levantando grandes olas a su alrededor. Es importante, claro, mantenerse a una distancia considerable para contemplar el desprendimiento sin ser alcanzado por sus poderosos efectos.

Sin duda que el magnífico movimiento del glaciar, tiene una explicación no tan sublime: nos hace pensar también en la rapidez con que avanza el calentamiento global de nuestro planeta.

Luego de este espectáculo natural regresamos al lugar donde comenzamos. Esta vez sin desafiar al río, más bien dejándonos llevar por su caudal, el cual nos entrega de vuelta al General Carrera. Nuestro querido lago continua ondulante derramándose de un lugar a otro. El viento no ha querido amainar, quizás tendremos que esperar otro día, para verlo nuevamente en su resplandor celestial .

Una nueva experiencia acerca de los bienes, verdades y bellezas que el Creador distribuyó en nuestra querida patria y los recuerdos preciosos que nos deja para atesorarlos con gratitud en el corazón.

Abandonamos Puerto Guadal emprendiendo el tramo final de nuestro viaje-aventura por la Carretera Austral rumbo a Caleta Tortel. Éste será objeto de nuestra próxima crónica.

Visita la galería completa de fotos

Tags: , , , ,

Comentarios: