Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

Estamos en presencia de un libro interesante, que nos lleva a escenarios perdidos en la Araucanía del siglo XIX, más precisamente entre 1838 y 1854, período que se inserta entre aquella época difícil para la zona sur del país, que fuera conocida como la Guerra a Muerte y una etapa anterior a los inicios del proceso que el Estado ha hecho conocido como Pacificación de la Araucanía.

reuel smith elaboracion de sidra

Elaboración de Sidra. Reuel Smith.

 

Los autores

Es este periodo de sumo interesante, el que el compilador Ítalo Salgado Ismodes, logró documentar a través de cinco viajeros, mientras efectuaba la investigación doctoral El capitán de amigos en la frontera mapuche (siglo XVIII y primera mitad del siglo XIX), que este profesional realizaba para la Universidad de Huelva, oportunidad en que encontró una serie de documentos vinculados a estos singulares personajes que tuvieron la oportunidad de recorrer diversos sectores de este territorio, todavía muy hostil en ese entonces.

Para efectuar la investigación respectiva, Salgado recurrió a los académicos del Departamento de Artes, Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad Católica de Temuco, los investigadores Lorena Villegas (Dominga Neculmán, arcilla tierra viva (2012) y Antonio Smith ¿Historia del paisaje en Chile? (2015) y Samuel Quiroga (Antonio Smith ¿Historia del paisaje en Chile? (2015), quienes con singular acierto lograron posicionar su trabajo en el concurso anual del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, a través del Fondo de Fomento del Libro y la Lectura 2015, el que contó además con la contribución de Ediciones de la Universidad Católica de Temuco, bajo cuyos auspicios hoy podemos disfrutar de la lectura de esta interesante obra, que en palabras de connotados extranjeros nos llevan de viaje por una Araucanía entonces desconocida para muchos, pero cuyo territorio ya comenzaba a ser conseguido por unos pocos.

Crónicas de los viajeros

Bajo el prisma de estos viajeros, el lector se adentra en el corazón mismo de la Araucanía, a veces con subterfugios, y otras, las más, con la anuencia de los caciques, pero siempre utilizando pasaportes oficiales o cartas que les abrían puertas de casas, iglesias, conventos o modestas rucas, lugares donde era posible descansar días o noches, para continuar más tarde la agotadora marcha por unas tierras desconocidas, siguiendo antiguas huellas, atravesando por puentes primitivos y a veces, eludiendo la presencia de lugareños, cuyas rucas enquistadas en los bosques, daban vida a reductos familiares donde la presencia del hombre blanco podía no ser bien recibida.

Cinco son los viajeros cuyas experiencias quedaron plasmadas en libros o documentos, motivo de la presente investigación. Son ellos Agustín Bardel, César Maas, Aquinas Ried, Edmond Reuel Smith y Henri Delaporte.

Agustín Bardel. El relato de la excursión efectuada por este viajero, quien desempeñaba el cargo de vicecónsul de Francia en Concepción, corre a cargo del reputado marino francés Julio Sebastián Dumont D’Urville, y se basa en una comisión cumplida por Bardel a los territorios de Arauco, donde tuvo oportunidad de presenciar una asamblea entre mapuches a cargo del cacique Curamilla, dejando para la posteridad una serie de apreciaciones sobre los usos y costumbres que pudo observar en su corto recorrido y más que nada se basan en la forma de expresarse en estas ceremonias, donde los oradores, generalmente caciques, trataban de imponer sus apreciaciones mediante minuciosos y pesados discursos, tratando de superar con sus expresiones la precariedad de la lengua, situación que muchas veces les obligaba a repetir una y otra vez sus ideas.

Cesar Maas. Parte importante del libro es el relato de este comerciante alemán, quien salió desde Valparaíso con destino a Santiago el 30 de enero de 1847, fecha en que comienza su diario de viaje.

El 13 de marzo, la pequeña expedición se encuentra en Nacimiento, en vísperas de iniciar su entrada en las tierras de la Araucanía. Lo acompaña un baqueano y lenguaraz proporcionado por la autoridad militar y el doctor Aquinas Ried.

Maas es un profundo observador y, con minuciosidad alemana, anota cada detalle en su diario de viaje. Entre otros nos deja la visita efectuada a la casa del cacique Pinoleo, poderoso propietario de tierras y ganado en el sector de Nacimiento, cuyas tres hijas hablaban bastante bien el español, por haber vivido algunos años en Concepción. Era el primer eslabón para entrar al territorio araucano, constituía también parte del ceremonial preconcebido para entrevistarse con el cacique Colipí, quien debería autorizar el paso hacia el sur. Maas hace un perfil bastante acabado de estos dos importantes caciques, como más adelante lo hará de otros, dejándonos una visión bastante exacta de sus características, la forma de vestir y por supuesto, apreciaciones bastante cercanas de las costumbres culinarias de los mapuche que encontró a su paso.

El viaje se prolonga hasta el 28 de marzo, fecha en la que Maas llega a Valdivia, desde donde regresará en vapor a Valparaíso.

Aquinas Ried. Es interesante el relato que del mismo viaje hace este doctor alemán, avecindado en Chile, quien acompañó a Maas y juntos recorrieron gran parte de Araucanía, no obstante su diario es mucho más breve y se interrumpe luego de la visita al cacique Colipí, con quien tuvieron oportunidad de compartir en su casa y de conocer la forma en que convivía con sus catorce esposas.

Edmond Reuel Smith. Llegó a Chile en 1849, integrando una expedición norteamericana que debía practicar observaciones astronómicas. Al término de dicha misión, inició un viaje por las provincias del centro y sur con el fin de conocer su realidad y cuyo mayor interés de su parte era recorrer la Araucanía.

Excelente dibujante, Smith junto con su diario de viaje captó una visión del diario vivir de las gentes de esta tierra, que por estar tan separada de la ciudad capital, tenía vida propia, con sus fortalezas y debilidades; propias de un pueblo que está siendo bombardeado constantemente con los productos de una civilización que queriendo ser protectora, terminará por inhibir su sistema de vida.

Relata también con mucha propiedad, como tuvo que fingir ser hijo de un amigo de Mañil Buenu, para que el cacique les diera con mayor agrado la autorización para continuar viaje por sus tierras.

Smith nos habla de lugares que hoy en día nos son conocidos como Chol Chol, Cautín, y otros, dándonos una  idea de cómo eran a través de su viaje a través de la selva.

Henri Delaporte. El último de los viajeros recopilados en este libro es este agrónomo francés que fuera director de la Escuela Nacional de Agricultura de nuestro país.

El relato de Delaporte está circunscrito a su invitación a una asamblea efectuada en las orillas del río Renaico, situación propicia para que este extranjero pudiera matizar sus conocimientos sobre la región con las manifestaciones que pudo observar durante este ceremonial que en esa oportunidad presidió el cacique Mañil Buenu.

El volúmen concluye con una apreciación general de Villegas y Quiroga sobre la construcción del imaginario social de la cultura mapuche a través de relatos y registros visuales, en el que valorizan esta contribución desde el punto de vista positivo y negativo, sentando interrogantes de miradas e intereses sobre estos imaginarios sociales.

 

Nombre de la obra: “Travesías por la Araucanía”
Autores: Ítalo Salgado –compilador- Lorena Villegas y Samuel Quiroga –investigadores-
Editorial: Ediciones de la Universidad de Temuco
Tamaño: 24 x 17 cms., 295 pgs.
Temuco, Chile, 2016.

 

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