El 24 de enero pasado alrededor de 140 militares chilenos y argentinos iniciaron el cruce de la Cordillera de Los Andes por dos puntos diferentes. La columna norte saliendo desde San Juan se dirigió al paso fronterizo Los Patos, que después de recorrer unos 415 km., tendría como destino la ciudad de San Felipe. Un poco más al sur, saliendo desde Mendoza, la segunda columna “Uspallata” realizaría una marcha de unos 150 km. hasta llegar a Los Andes.

Virgen del Carmen Preside Celebración de Bicentenario de la Epopeya Militar Argentino Chilena que selló la Independencia de Chile

Fueron largas jornadas para estos experimentados militares habituados a los duros y rocosos caminos de Los Andes. En algunos tramos fueron llevados por mulas, en otros la fuerza de sus pies los hizo surcar pequeños charcos y montar sus campamentos. En sus mentes el recuerdo épico de un ejército que, sin los avances tecnológicos de nuestros días realizó esta misma travesía hace 200 años, era la guía para continuar.

Virgen del Carmen Preside Celebración de Bicentenario de la Epopeya Militar Argentino Chilena que selló la Independencia de Chile

El Ejército de los Andes, formado por el General San Martín en Argentina, cruzó la cordillera entre el 19 de enero y el 8 de febrero de 1817, a través de seis pasos diferentes, ubicados entre Copiapó y Talca. La estrategia consistió en dividirse en dos columnas que avanzaron hacia Santiago por los pasos de Uspallata y de Los Patos, ocupando las ciudades de Los Andes y San Felipe, dos por el flanco norte (Come Caballos y Guano) y las otras dos por el flanco sur (el Pórtico y el Planchón).

Las dos columnas del norte debían ocupar las ciudades de La Serena y Copiapó, neutralizando el desplazamiento de las fuerzas realistas hacia Santiago. Las columnas del sur debían hacer creer que eran la columna principal para distraer y dividir las fuerzas realistas.

Virgen del Carmen Preside Celebración de Bicentenario de la Epopeya Militar Argentino Chilena que selló la Independencia de Chile

El 8 de febrero la columna sur, Uspallata, llegó hasta el Cristo Redentor. Ahí se reunieron los Ministros de Defensa de ambos países, embajadores, alcaldes, y Estandartes de Regimientos Históricos Argentinos y Bicentenarios de Chile. El Obispo Castrense presidió la misa en Acción de Gracias a la Virgen del Carmen como “Patrona del Ejército de los Andes”.

Mientras los destacamentos militares chilenos y argentinos que participarían en la marcha conmemorativa preparaban los últimos detalles para su salida, silenciosamente una pequeña comitiva de dos sacerdotes y cuatro personas de ambos países, emprendía la misma ruta por Los Patos el pasado 21 de enero. Con una característica muy especial: en el lomo de una mula blanca, una pequeña hornacina llevaba en su interior una linda imagen de la Virgen del Carmen, tallada por artesano chileno. Paso a paso, la comitiva de la Virgen también rehizo el histórico camino del Ejército Libertador.

Al llegar a Putaendo, la Virgen fue recibida por huasos y cuasimodistas.

La imagen de la Carmelita había llegado el 20 de enero a Uspallata, Mendoza, donde fue recibida con mucha alegría. Al día siguiente, se dirigió a la localidad de Barreal, desde donde comenzó el ascenso a la gran cordillera.

Después de nueve días de camino, llegaba a San Felipe en medio de la algarabía de cuasimodistas, el entusiasmo de los bailes religiosos y de fieles que la esperaban. Fue recibida oficialmente por el obispo diocesano, Mons. Cristián Contreras, para continuar una peregrinación por diversas parroquias de la zona hasta llegar a Putaendo.

  Virgen del Carmen Realiza Cruce de Los Andes al igual que Ejército Libertador hace 200 años

Mientras, el miércoles 8 de febrero, la columna a pie chileno-argentina llegó al pueblo de Cariño Botado, en San Esteban, donde la fuerza binacional saldó una deuda de dos siglos al aceptar la hospitalidad de la localidad. Cuenta la historia que cuando la columna del Ejército Libertador en 1817 se acercaba a Cariño Botado, los patriotas del lugar decidieron recibir a sus libertadores como Dios manda, y prepararon un gran banquete, o un “cariño” como dicen en el campo, con chicha, vinos, carnes, frutas, mistelas y jamones propios de la zona. Sin embargo, el ejército creyó que el banquete podría tratarse de una emboscada por lo que cambiaron de ruta, dejando la gran mesa servida y el “cariño botado”.

Doscientos años después, pudieron acudir a una hermosa fiesta patriótica, que convocó a la ciudadanía y contó con buena comida típica, camaradería y mucho cariño.

Y así las dos columnas militares confluyeron el día 11 de febrero en el Santuario de Auco, lugar sagrado carmelita, para participar de una misa en conmemoración del Bicentenario del cruce de Los Andes. Silenciosa los esperaba, en el altar, la pequeña imagen que los había precedido en su caminar. Aquí se encontraron y los soldados chilenos y argentinos recibieron su escapulario. Más tarde, se realizó allí mismo una vigilia de adoración nocturna del Santísimo Sacramento agradeciendo y pidiendo por Chile para culminar esta peregrinación. Cantores a lo divino,vardos contemplativos de nuestros campos, se dispusieron entonces para elevar al Señor por intermedio de su Santa Madre, sus ruedas de canto invocando las Sagradas Escrituras al son de sus tradicionales guitarrones, en el silencio de esa noche de oración por la Patria.

La Imagen de la Virgen del Carmen que habitualmente permanece en la Catedral de Santiago acompañó, desde lo alto de la columna preparada para ella, la ceremonia de conmemoración del Bicentenario del Cruce de los Andes en el Monumento a Chacabuco.

Al día siguiente, el 12 de febrero, los militares llegarían hasta el norte de la comuna de Colina, la explanada junto al monumento conmemorativo de la Batalla de Chacabuco, donde todo estaba dispuesto para celebrar solemnemente el bicentenario de la gran victoria, con la presencia de los Presidentes de la República de Chile y Argentina, altos mandos de ambos ejércitos, autoridades y convidados. Allí también estuvo presente en la ceremonia, en el lugar de honra en lo alto de una gran columna, esta vez la Imagen de la Virgen del Carmen que habitualmente permanece en la Catedral de Santiago.

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