Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

La Batalla de Tacna (26 de mayo de 1880), también conocida como de Campo de la Alianza, fue uno de los hechos relevantes de la Guerra del Pacífico. El triunfo de las tropas chilenas pone en fuga al ejército boliviano, el que se retira definitivamente de la guerra, manteniendo Bolivia en el futuro, sólo relaciones diplomáticas con el Perú. Hecho que deja el camino libre al ejército chileno para concentrarse en el ataque al bastión peruano ubicado un poco más al sur, conocido como El Morro de Arica (7 de junio de 1880).

La Batalla de Tacna narrada en por un testigo presencial, el Coronel José Velásquez

Sin embargo, su importancia no es recordada. Cae en una generalidad temporal al englobarla como la “Campaña de Tacna y Arica”. Además en cuanto a fechas, por haber acontecido a fines del mes de mayo, perdió la “batalla” con la gloriosa gesta de Prat (21 de mayo de 1879) y la celebración de la toma del Morro de Arica (7 de junio de 1880).

A tal punto llega este olvido, que en algunas cronologías existentes ni siquiera se le nombra.

El desarrollo de la Guerra: La Campaña de Tacna y Arica, consolidación territorial

La Guerra del Pacífico, fue enfrentada por Chile mediante acciones bélicas definidas, que se iniciaron con la “Campaña Marítima”, a la que sucedió la “Campaña de Tarapacá”. Luego nuestro Ejército fue consolidando posiciones en suelo extranjero y tuvo lugar la “Campaña de Tacna y Arica”, de la cual también es parte la batalla de Los Ángeles. En este mismo escenario sucedieron importantes hechos que incidieron en la conducción del Ejército chileno: la muerte del Ministro de Guerra en Campaña, Rafael Sotomayor, en el campamento de Yaras, cargo que el Gobierno entregó al coronel de la Guardia Nacional José Francisco Vergara, y el cambio del General en Jefe del Ejército de Operaciones del Norte, mando que asumió el general Manuel Baquedano, nombrando como su jefe del Estado Mayor al coronel José Velásquez.

Luego de la Batalla de Los Ángeles (22 de marzo de 1880), el mando del Ejército de la alianza peruano-boliviana fue asumido por Presidente de Bolivia, el general Narciso Campero, quien decidió presentar batalla al ejército chileno en un lugar cercano a la ciudad de Tacna, el que para estos efectos fue bautizado como “Campo de la Alianza”. Allí tomaron posición en una meseta prominente que dominaba una llanura que los chilenos deberían atravesar sin ninguna protección. Las mejores tropas del ejército aliado fueron ubicadas oponiendo tres frentes de batalla (izquierda, centro y derecha). Más atrás se ubicaron la reserva y la caballería.

Con varios días de anticipación, el general Baquedano efectuó un avance hasta las cercanías del campo aliado, con lo que se formó una clara visión de lo que debería ser el desplazamiento del ejército chileno, moción que prevaleció luego de ser discutida con el Ministro Vergara y el Estado Mayor. Así, la que hoy conocemos como “Batalla de Tacna”, quedó definida: los soldados chilenos atacarían de frente a las atrincheradas tropas enemigas.

La Batalla de Tacna narrada por un testigo presencial, telegrama del Jefe del Estado Mayor Coronel José Velásquez

El 25 de mayo, mientras el ejército chileno se encontraba acampado en Quebrada Honda, un grupo de arrieros que conducían agua y suministros para las tropas, fueron capturados por una avanzada aliada. Sometidos a interrogatorio, Campero determinó entonces atacar al ejército chileno en su propio campamento esa misma noche. Pero no calculó en la falta de conocimiento del terreno, lo que sumado a la oscuridad, les impidió encontrar al enemigo. Tropas cansadas y desanimadas debieron regresar a sus líneas sin disparar un tiro, sin saber que deberían presentar batalla al día siguiente.

La Batalla de Tacna narrada en por un testigo presencial, el Coronel José Velásquez

Coronel José Velásquez

En esta oportunidad, no es mi intención referirme in extenso a la batalla misma, sino que recurriré al apoyo del primer telegrama llegado a La Moneda, donde el Jefe del Estado Mayor Coronel José Velásquez, da cuenta de este encuentro bélico desde el “Campamento a la vista de Arica”, el que está fechado el 4 de junio de 1880, es decir, nueve días después de la sangrienta batalla*;

“Como a las diez de la mañana la artillería enemiga inició sus fuegos a tres mil quinientos metros sobre nuestra infantería, que avanzaba en guerrillas y en columnas sobre las alturas fortificadas que ocupaban peruanos y bolivianos.

“La nuestra contestó inmediatamente con muy buenos resultados, pues al cabo de una hora la artillería enemiga había apagado sus fuegos.

“La primera, segunda y tercera división marchaban a atacar el centro y el ala izquierda del enemigo, y la cuarta el ala derecha, con una batería Krupp de montaña.

“El Buin, el 3°, 4° de línea y el Bulnes componían la reserva.

“A las 11 hs. 40 ms. A.M. comienza el fuego de fusilería de las primeras guerrillas, fuego que se hizo general y nutridísimo en toda la línea.

“La artillería de campaña colocada en diversos puntos, limpiaba de enemigos el terreno por donde los infantes debían ganar las alturas.

“A las 12 el combate era rudo.

“El enemigo se sostenía firme en sus posiciones y diezmaba las filas nuestras que habían entrado al fuego con ese ímpetu tan proverbial en el soldado chileno y continuaban avanzando y batiéndose muchas veces a la bayoneta con las fuerzas que peleaban detrás de los atrincheramientos.

“A la una y media el enemigo, desmoralizado y hecho pedazos, abandonaba sus magníficas posiciones del centro y del ala izquierda, que los nuestros ganaban a paso de carga.

“Sólo en el ala derecha, los aliados sostenían el fuego, aunque de una manera muy débil.

“Media hora más tarde, la derrota del enemigo era general.

“Montero y Campero, con unos cuantos restos sin armas y en espantoso desorden tomaban apresuradamente el camino de Pachía.

“La caballería en expectativa no puede cortarlos por la distancia y las sinuosidades del terreno, que conduce a aquel pequeño pueblo.

“En la noche, la primera división ocupó Tacna y al siguiente día la mitad del ejército.

“Todo esto se hizo en medio del mayor orden.

“Solo ocurrieron algunos incidentes de poca trascendencia, de esos que no es posible evitar después de una gran victoria.

“En cuanto al comportamiento de jefes, oficiales y soldados, no hay elogio posible, señor.

“Creo que Chile jamás dio una batalla a la cual entrara con más resolución y entusiasmo su ejército. Nadie ha vacilado siquiera, a pesar de que combatía a pecho descubierto contra enemigo atrincherado en posiciones formidables.

“Los Colorados de Daza, los Libres del Sur, el Zepita y otros cuerpos del enemigo han perecido casi por completo.

“El enemigo tiene mil trescientos heridos y mil muertos más o menos. Pronto sabremos el número exacto.

“El parque tomado es numeroso. De día en día sé que el parque se aumenta con las nuevas armas y municiones que se recogen.

“Los prisioneros alcanzan a mil quinientos sin contar los coroneles y oficiales peruanos y bolivianos. En el registro que luego se hará en la población, es seguro que caerán de los que hay escondidos en las casas, según se asegura.

“De manera señor, que la victoria ha sido espléndida y completa.

“El enemigo no pudo rehacerse; le faltan armas y sobre todo municiones.

“Los bolivianos que han escapado, se han ido a su país. A su paso por Pachía, Calana, a donde se mandó después una división, que volvió trayendo armas, prisioneros y municiones, lo incendiaron y saquearon todo.

“Los restos peruanos tomaron distintos rumbos, pero nadie se replegó a Arica.

“Los regimientos Buin, 3° y 4° de línea, el Bulnes, veintidós piezas de artillería y cuatrocientos hombres de caballería están hoy a dos leguas de Arica.

“Mañana atacaremos por la retaguardia conjuntamente con la escuadra.

“Sabemos que hay muchas minas.

“Hemos tomado a un ingeniero peruano encargado de hacer las minas.

“Las fuerzas que hay en la plaza alcanzan a mil setecientos hombres con los sirvientes de los cañones.

“Bolognesi y Moore se obstinan en no rendirse.

“Tenemos bastante carne y víveres.

“Tenga U.S. la bondad de transmitir los datos que le adjunto para satisfacer la justa ansiedad del Gobierno y de las familias y de aceptar las consideraciones de aprecio de su obsecuente servidor.

(Fdo.) José Velásquez”

Inventario del armamento y municiones que se han tomado al enemigo hasta el 2 de junio.

Cuatro cañones Krupp de montaña de 1879.
Cuatro cañones Armstrong de montaña.
Dos cañones ingleses rayados de a doce.
Seis ametralladoras Gatling y tres mil quinientos rifles de distintos sistemas.
Seiscientos setenta y cuatro cajones de municiones de distintos sistemas.
Cinco mil granadas.
Además el material de dos cañones y varios otros elementos de guerra que sería largo enumerar.
Trasmito a US., las dolorosas pérdidas que ha sufrido nuestro ejército:

BATALLON ATACAMA
Oficiales muertos.- Ayudante don Moisés de Arce, capitán don Melitón Martínez, capitán don Rafael Torreblanca, subteniente don Walterio Martínez.
Oficiales heridos.- Capitán don José Miguel Puelma, tenientes Alejandro Arancibia, Washington Cavada, Ignacio Toro y Juan Ramón Toro.
Subtenientes Abraham Becerra y Eugenio Martínez.
Muertos de tropa.- Setenta y ocho.
Heridos de tropa.- Doscientos cinco.

BATALLON CHACABUCO
Oficiales heridos.- Subteniente Víctor Luco, contuso.
Muertos de tropa.- Nueve.
Heridos de tropa.- Treinta i uno.

REGIMIENTO SANTIAGO
Oficiales muertos.- Sargento mayor Silva Arriagada, subtenientes Carlos Levein, Amador Pinto y Emilio Calderón.
Aspirante Ernesto Henry.
Oficiales heridos graves.- Comandante Estanislao León, Teniente José Domingo Terán, subtenientes Antonio Alberto Cervantes y Manuel Benítez.
Oficiales heridos leves.- Capitán Marcelino Dinator, teniente N. G. Torres, subtenientes Víctor Brunett, Juan P. Rojas, Osvaldo Ojeda y Fernando Graidele.
Oficiales contusos.- Comandante Francisco Barceló, teniente Luis leclerc, subteniente Francisco R. Ramírez.
Abanderado.- Pompeyo del Fierro.
Muertos de tropa.- Setenta y siete
Heridos de tropa.- Doscientos Diez i nueve.

BATALLON DE ARTILLERIA DE MARINA
Muertos de tropa.- Nueve.
Heridos de tropa.- Catorce

BATALLON COQUIMBO
Oficiales muertos.- Subteniente Clodomiro Varela.
Oficiales heridos grave.- Capitán Federico Cavada, subtenientes Manuel M. Masmata, Juan G. Varas, Caupolicán Iglesias, Antonio Urquieta y Carlos S. Anzieta.
Oficiales heridos leves.- Comandante Alejandro Gorostiaga, capitán Francisco Ariztía.
Oficial contuso.- Capitán Crisólogo Orrego.
Muertos de tropa.- Veintidos.-
Heridos de tropa.- Ciento cinco.

REGIMIENTO ZAPADORES
Oficiales muertos.- Comandante Ricardo Santa Cruz, capitán Rudecindo Molina, subteniente Victorino Salinas.
Oficiales heridos.- Capitán Abel Luna, subtenientes Jacinto Muñoz, Juan A. Maldonado, Benjamín Poblete, Rodolfo Villar.
Oficial contuso.- Capitán Rafael Granifo.
Muertos de tropa.- Treinta.
Heridos de tropa.- Treinta y nueve.

REGIMIENTO LAUTARO
Oficial muerto. Subteniente Adolfo Yavar.
Oficiales heridos graves.- Capitán José Zárate y Nicomedes Gacitúa, subteniente José de la Cruz Barrios y Severo Ríos.
Muertos de tropa.- Dieciseis.
Heridos de tropa.- Cincuenta i cuatro
Contusos de tropa.- Treinta y dos.
Total de bajas
Individuos de tropa muertos …….. 409
Heridos de id. Id. ……………………… 1284
Oficiales muertos ……………………..     25
Oficiales heridos ……………………….     89

CAZADORES DEL DESIERTO
Oficiales heridos.- Comandante Hilario Bouquet, capitán Jorge Porra, teniente Santiago Barboza, subteniente José Pérez.
Muertos de tropa.- Cinco.
Heridos de tropa.- Treinta y ocho

REGIMIENTO 2° DE ARTILLERÍA
Heridos de tropa.- Dieciocho.

CARABINEROS DE YUNGAY N° 1
Oficiales heridos.- Subteniente Miller Almeyda.
Heridos de tropa.- Seis.

BATALLON DE NAVALES
Oficial muerto.- Juan Guillman.
Oficial herido grave.- Capitán Guillermo Carvallo.
Oficiales heridos leves.- Coronel Martiniano Urriola (muy leve) capitanes Reinaldo Guarda, Pedro Elías Beitía, Roberto Simpson, Teniente Enrique Délano, subtenientes Miguel Valdivieso Huici y Enrique García.
Muertos de tropa.- Cuarenta y dos.
Heridos de tropa.- Setenta.

BATALLON VALPARAISO
Oficial muerto.- Capitán Ricardo Olguín.
Oficiales heridos graves.- Tenientes Miguel Sanhueza y José María García.
Oficiales heridos leves.- Ayudante Felipe Artigas, subteniente Amador Ferreira.
Muertos de tropa.- Veintisiete.
Heridos de tropa.- Setenta.

REGIMIENTO ESMERALDA
Oficiales muertos.- Teniente Aníbal Guerrero, subteniente José Santos Montalva.
Oficiales heridos.- Sargento mayor Enrique Coke, capitán Juan Rafael Ovalle, teniente Arístides Pinto, subtenientes German Balbontín, Mateo Bravo Rivera, Juan de Dios Santiago, Luis Ureta, Julio Padilla.
Oficiales contusos.- Teniente José Antonio Echeverría, teniente Antonio Echeverría.
Muertos de tropa.- Setenta y seis.
Heridos de tropa.- Ciento sesenta.

BATALLON CHILLAN
Oficiales muertos.- Capitán Juan Manuel Jarpa, subtenientes Manuel Urrutia y Abraham Reyes Bazo.
Heridos graves.- Capitán Honorindo E. Arredondo, tenientes Ernesto Jiménez Gonzalez, Francisco I. Rozas, subtenientes Roberto Siredei Bornes y Nicolas Yávar Jimenez.
Herido leve.- Comandante José Antonio Vargas Pinochet.
Muertos tropa.- Veintidós.
Heridos de tropa.- Sesenta y siete.

REGIMIENTO 2° DE LINEA
Oficiales muertos.- Capitán Olivos, subteniente Echeverría.
Oficiales heridos.- Capitanes Concha y Cantos, tenientes Olmedo y Párraga, subtenientes Aguilera, Arrieta, Vinagre, Ramírez, Valverde y Necochéa.
Oficiales contusos.- Mayor Garretón, subtenientes Vigil Zañartu y Gacitúa.

TOTALES
Total de oficiales muertos.-Veinticinco
Total de oficiales heridos.- Ochenta y nueve.
Total de muertos de tropa.- Cuatrocientos nueve.
Total de heridos de tropa.- Mil doscientos ochenta y cuatro.

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Parece que se han olvidado del Rejimiento de Granaderos a caballo, pero el señor Vergara que anduvo con ellos, me dice que murió el subteniente Aspillaga Yavar y que en la tropa hubo veintitrés hombres, entre muertos y heridos. (Fdo.) Patricio Lynch.

 

*Tomado del “El Nuevo Ferrocarril”, N° 78 de 7 de junio de 1880, paradojalmente día en que nuestros infantes coronaban con la victoria la toma del Morro de Arica. (Archivo del autor).

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