De Balmaceda a Tortel por la Carretera Austral II – Apuntes de viaje

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Continuamos nuestra crónica de viaje rumbo a Tortel.

De vuelta a la Carretera Austral decidimos hacer una parada en Cochrane, pueblo ubicado a 128 km de la Caleta.

Reserva Tamango: los huemules

Allí se encuentra a poca distancia la Reserva Nacional Tamango, inmersa dentro de las montañas rocosas y rodeada por el lago y río Cochrane. Llama la atención desde luego, y felizmente, el bonito contraste que ella presenta: por un lado, el azul intenso casi infinito del río, por otro, las montañas rocosas con todas las gamas de colores tierra mezclados con algunos grises y matizados por uno que otro verde .

reserva huemules coyhaique
“Felizmente una hembra de huemul se dejo ver por un largo rato, lo que permitió además de fotografiarla adherirse a nuestros innumérables tesoros recogidos en la región.”

Nuestra aproximación la hicimos primero através del río, en un bote cuyo capitán había dado por terminada su jornada. Al vernos decidió hacer un viaje más, para contarnos las historias del lugar. El hombre conocía toda la región, amablemente nos introdujo en este entorno. Nos indica los lugares donde aparecen los huemules, y al bajar del bote nos desea los mejores augurios en esta travesía , esta vez sobre las montañas.

Iniciamos nuestra caminata por los senderos del Parque. Era importante avanzar en cuidadoso silencio para dejarnos sorprender por su fauna, ya que la reserva alberga entre otros animales uno de los protagonista  de nuestro escudo Patrio: el huemul. Tamango se preocupa de resguardar esta especie casi extinta en nuestro país.

Felizmente una hembra se dejo ver por un largo rato, lo que permitió además de fotografiarla adherirse a nuestros innumérables tesoros recogidos en la región.

Llegada la noche nos alojamos dentro de la ciudad, en un lugar llamado Hotel Ultimo Paraíso.

Así finaliza nuestra experiencia en Cochrane, donde cargamos el auto de bencina ya que es el ultimo lugar donde es posible encontrar una Bomba .

Continuamos por la ruta 7 hacia el destino de nuestra travesía.

Después de una hora de viaje abordamos un camino en el cruce de rio Vagabundo, este camino esta a 20 kilómetros de nuestro destino, intuimos que estamos cerca, gracias a la compañía del río Baker: Caleta Tortel se ubica en su desembocadura.

Tortel, el pueblito con calles de madera, colgado entre la Montaña y el caudaloso río

Después de una hora de viaje abordamos un camino en el cruce de rio Vagabundo, este camino esta a 20 kilómetros de nuestro destino, intuimos que estamos cerca, gracias a la compañía del río Baker: Caleta Tortel se ubica en su desembocadura.

Termina el camino y supimos así que habíamos llegado.

caleta tortel

Para entrar en este hermoso lugar, hubo que desprenderse del auto que no tiene como circular en la villa y también de la mayoría de las cosas que llevábamos.

Es que Caleta Tortel, uno de los poblados más originales de Chile, encaramado entre los faldeos del monte en medio de una vegetación deslumbrante y las aguas del más caudaloso de los ríos chilenos, posee una peculiaridad: sus estrechas calles, plazas y plazoletas y sus numerosas escalinatas son todas de madera: un entramado de pasarelas de ciprés de Las Guaitecas.

Allí no transitan autos, todo es pasarela: 7 kms que suben y bajan entre ladera y rio, comunican la caleta con los barrios y estos con los servicios básicos, la escuela, la Iglesia, el comercio, los pubs, las hosterías y el aeródromo. El medio de transporte oficial eres tu mismo y una que otra bicicleta.

“Entrehielos” es el nombre del hotel que nos hospedamos. Luego de subir unas escaleras, allí lo encontramos, con el perro dándonos la bienvenida, La calidez de hogar se siente al instante que tu entras. Te recibe su dueña, quien se enamoró de este lugar y vive allí hace ya varios años. El espacio principal es la mesa de comedor unida al living. Esta mesa reúne a los huéspedes en torno a la comida (típica de la zona ). Allí se establecen diálogos, que luego pasan a formar parte de los recuerdos recogidos en el viaje.

Tortel es la única cuidad que conozco, cuyas casas en ciertos lugares se encuentran a la altura de las copas de árboles. Es posible encontrarte con los pájaros que anidan en lo alto y tu lo miras desde la ventana de tu pieza, cara a cara .

Al día siguiente , recorrimos este pueblo elevado sobre las aguas . Podrá imaginarse el reposante silencio y la placidez que allí reinan; animada de vez en cuando por niños que transitan alegres y tranquilos hacia el colegio, pobladores de compras o trabajadores rumbo a sus faenas. Todos saludan afables a quienes encuentran en la apacible angostura de las vías y plazas, cuya madera exhala un discreto aroma de guaitecas.

Talvez esa convivencia, tan humana y cordial, es también un reflejo de la necesidad que tuvieron los habitantes, en el aislamiento patagónico del pequeño puerto fluvial, de unirse para existir como comunidad; sobrepasando los rigores y hasta la hostilidad de la naturaleza.

Lo cierto es que supieron adaptarse con admirable originalidad y de modo creativo a las condiciones peculiares de su medio ambiente, entrando en esa armonía sostenible y amiga que constituye uno de los mayores encantos y una lección de vida que encontramos en este paradisíaco rincón de Chile, enclavado al extremo de la región de Aysen y donde el gran río Baker desemboca en el océano.

A este escondida joya austral, declarada Zona Típica el año 2011 por su singular arquitectura y estilo de vida, se puede llegar también desde el bravío océano, entrando hasta el fondo del legendario Golfo de Penas y continuando a través de un fiordo que une el Pacífico con las aguas del Baker, justamente frente a la pequeña Caleta maderera.

La Enigmática Isla de los Muertos…

Para finalizar nuestro viaje , dimos un paseo fluvial por los alrededores de Tortel, en un bote remodelado por su capitán. Desde aquí se puede apreciar la abrupta naturaleza en la cual está suspendida la Caleta, entre Cordilleras, Campos de Hielo Norte y Sur, espesos bosques e islas dispersas en su entorno.

isla de los muertos

Desembarcamos en una de ellas: la Isla de los Muertos; su pequeño territorio se encuentra cubierto de tupida vegetación. Avanzando por este suelo isleño surgen, a cierta altura, unas cruces confundidas con el follaje entre el cual se encuentran implantadas. Recuerdan ellas a personas que murieron de manera misteriosa. No tienen indicaciones. Son cruces anónimas y llegan al número de 33. Lejos estuve de sentir este espacio como un tétrico lugar de muertos. Había paz y olvido…Elevamos por ellos una plegaria al Cielo , donde se encuentra Quien conoce por su nombre a cada una de estas personas personas fallecidas y aquí sepultadas.

Despidiéndonos conmovidos de la Isla de los Muertos, continuamos nuestra travesía recorriendo este pequeño paraíso, el cual ya debíamos dejar para regresar a nuestra capital.

*  *  *

La experiencia vivida en este viaje-aventura por las vastitudes magníficas de nuestra Patagonia, lejos de ser archivada nostálgicamente, ha quedado guardada para cuando sea necesario abrirla y compartirla como una inspiración para el futuro sabiendo, más allá de ello, que algún día veremos que lo contemplado fue un pequeño reflejo de realidades que, en el Paraíso, tienen una plenitud , una permanencia y un esplendor sin tacha.

Revisa el comienzo de esta crónica de viaje en https://identidadyfuturo.cl/2015/04/de-balmaceda-a-tortel-por-la-carretera-austral-apuntes-de-viaje-i/