Trovolhue, en la ruta del turismo mapuche

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Trovolhue (de truvül-hue: agua turbia)

En viaje hacia la costa, orillando el sector norte del río Imperial, a 21 kilómetros de Carahue, se ubica este poblado enclavado en la Cordillera de Nahuelbuta, más precisamente entre los cerros: Pilmaiquenco (al norte), Loncoyamo (al suroeste), Tren Tren (al oeste) y Huedaquintue (al sur).

El acceso a la localidad se realiza a través de la ruta asfaltada que va desde Carahue a Trovolhue. Por un camino de lomajes que asciende a los 97 metros SNM., se llega a este poblado que pertenece a la comuna de Carahue.

Se trata de un pueblo relativamente joven, ya que el antiguo tuvo problemas de inundaciones con motivo de los terremotos de mayo del año 1960, debiendo ser trasladado a su actual ubicación para proteger a sus habitantes.

Como la mayoría de los residentes de ese sector, los trabajos en las empresas forestales son parte importante de su desempeño habitual, aparte de algunos emprendedores que han visto en el turismo una nueva fuente de trabajo, recurriendo a la memoria y cultura de sus ancestros mapuches.       

Entre estos emprendimientos destaca la Cooperativa de Agroturismo Mapuche NEWEN MAPU, que cuenta con el apoyo de SERCOTEC, quienes tienen su base de operaciones en los Humedales Trovolhue, un sector inmediato al pueblo, pero al que los socios de esta cooperativa familiar han buscado los medios para trabajar en forma asociativa de manera sustentable, sostenible y amigable con el medio ambiente, ofreciendo servicios turísticos con identidad mapuche.  

A orillas del camino tuvimos la posibilidad de conocer la enorme ruka perteneciente a esta Cooperativa, impresiona por el piso de tierra del exterior, “pavimentado” con cáscaras de avelllana, que según nos cuenta Yesika Marivil, consiguen en una fábrica que trabaja la avellana en el mismo pueblo. Esto permite que durante las lluvias, el agua se deslice hasta la tierra sin producir anegamientos ni barro, lo que permite un tránsito permanente por el lugar.   

Si bien es cierto, se trata de una autentica ruka mapuche, no es menos cierto que sus diseñadores no dejaron de lado algunos toques de modernidad que la hacen exclusiva dentro de la región.  Desde ya nos había llamado la atención una pequeña antena solar sobre su techo. Se trata de la antena que facilita el alumbrado para el interior, especialmente de noche, ya que generalmente se realizan allí eventos, especialmente familiares, que buscan en este lugar especial la forma de entretenerse en un lugar de atractivos diferentes y que a muchos recuerda que antes de los años setenta este tipo de construcción era la casa de todos los viejos moradores del sector.

La ruka está a cargo de los hermanos Yesika y Rufino Mirivil, descendientes de una antigua familia del lugar, quienes mediante esta forma de hacer turismo, aparte de entregar enseñanzas a sus clientes, recuperan y mantienen viva las tradicionales comidas como la cazuela con productos de la zona, el pan amasado y las tortillas de rescoldo, el pescado y el costillar de chancho, los jugos naturales y los helados artesanales de avellana, murtilla, boldo, maqui, frutilla y otros productos que ellos trabajan para delicia de los habitantes del pueblo y turistas.

Hasta Caja Vecina…

Pero si esto nos sorprendía gratamente, todavía quedaba algo más en el interior de esta recreada ruka mapuche. Nada menos que se mantiene activa acá la primera Caja Vecina del Banco Estado, en la que los clientes pueden hacer giros, depósitos y transferencias y en cuya inauguración nos cuenta Yesika, estuvieron presentes altos jefes del Banco Estado, ya que era la primera vez que la conocida entidad bancaria entregaba este servicio a un emprendimiento comercial de esta naturaleza.

La Cooperativa cuenta además con cabañas y hospedaje, paseos en kayak por los humedales de Trovolhue, ciclismo, senderismo y avistamiento de la naturaleza mapuche, animales yaves de la zona.

Cabe destacar que en los Humedales Trovolhue existe una flora y fauna endémica, que está siendo protegida por las comunidades y habitantes del sector.

De los humedales que dan vida a la laguna Trovolhue, nace el río Moncul, otrora navegable, medio por el que los antiguos habitantes se desplazaban en pequeñas embarcaciones hasta Carahue y Nehuentúe Saavedra, con el fin de proveerse de las necesidades que no podían producir en la zona y en cuyo viaje se demoraban varios días.

Puede contactarse con ellos a través de: [email protected]

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