erca de Chillán, vive un pueblo que aún conserva sus raíces mapuches y pehuenches y lo manifiesta a través de sus trabajos artesanales. Si alguna vez has visto o adquirido la alfarería Quinchamalí nos darás la razón.
¿Te gustaría conocer más acerca de la alfarería de Quinchamalí? En esta publicación te acercamos a las raíces de esta tradición.

Un poco de historia de la alfarería Quinchamalí
¿A quiénes te imaginas trabajando cada una de las piezas alfareras que se hacen en Quinchamalí? Si echas una mirada, notarás que todas son mujeres. Abuelas, madres, hijas que pasan la tradición de generación en generación desde antes que el idioma español se hiciera común en la zona.
¿Para qué se hacían estas piezas? Inicialmente eran para ser usadas en las cocinas y comedores de sus hacedores. Pero esto cambió en el siglo XX. Se cuenta que, con la llegada del tranvía a la zona, las piezas empezaron a ser intercambiadas por las alfareras a cambios de alimentos.
Quinchamalí: cerámica con espíritu y tradición ¿cómo se produce?
Hacer las piezas alfareras de Quinchamalí no es un trabajo sencillo. Hay 18 etapas para la elaboración de cada una de ellas. Y esto es parte de lo que hace cada producto único y valioso. Hay una historia de esfuerzo y conocimiento detrás.
Además, todo el trabajo se hace a mano, incluyendo la recolección de la materia prima con la que se realizan las piezas. Y aquí un dato interesante y valioso: son las mismas artesanas quienes aprenden a reconocer y recolectar los diferentes sustratos para elaborar los productos.
Se cuenta, que años atrás, seguían caminos largos hacia las minas para encontrar arcilla, entre otros materiales para crear la greda. Después, volvían a sus hogares cargadas de lo recolectado para trabajarlo en sus baldes y dejar reposar la masa hasta el siguiente día, donde recién podían trabajarla.
El trabajo de este segundo día en casa implicaba pisar la masa, algo en lo que podían participar también los varones. Y cuando ya se había formado una mezcla compacta, solo las mujeres continuaban el proceso quitando de esta las pequeñas piedras que aún quedaran en la mezcla.¿Qué hacían luego? Trabajaban la masa con diferentes técnicas: la de tapas para figuras cerradas y la de canco para figuras abiertas. Y una vez hecha la figura, se bruñen, se encolan, pintan, y tras el secado se vuelve a bruñir sin humedad, para después lustrar y se procede a esgrafiar para darle aún más originalidad a la pieza.
De ahí se coce en una cama de brasas en la tierra y cuando están al rojo vivo se retiran. Al enfriar se usa colo blanco sobre cada dibujo.
¿Dónde comprar artesanías de Quinchamalí?
Si vas al pueblo, existen diferentes talleres que puedes visitar. Por ejemplo, está en la Unión de Artesanos de Quinchamalí, el taller de Mónica Venegas, entre otros. Además, si visitas el pueblo en febrero, puedes participar de la Feria de la Greda de Quinchamalí.



