Fiesta de la Candelaria – Chanco

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Chanco, en la VIIª Región, suele ser un pueblo sumamente tranquilo, habitado por gente cordial, apacible y observadora. El aire limpio es barrido por una brisa fresca, que trae aroma de pinos y bosque sureño. Nada parece alterar la placidez del ambiente… hasta que llega el 2 de Febrero. Aquel día el ritmo cambia diametralmente. Es el día de la Fiesta Religiosa de la Virgen de la Candelaria, patrona del pueblo y punto de llegada para innumerables peregrinos; es la fiesta más trascendental de la provincia. La limpia y luminosa iglesia de la Candelaria comienza con anticipación a preparar los corazones aldeanos mediante una novena, dando a cada día una dedicatoria (día de los enfermos, de la familia, del voluntariado…). Los nueve días aún transcurren bajo la rutina común, pero la víspera de la fiesta ya se nota una animación diferente.

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Por fin, el 2 de febrero Chanco amanece convertido en una especie de “ciudad ceremonial”, donde todo gira en torno a la fiesta de la Virgen. Incluso el comercio, que aprovecha la ocasión, testimonia el impacto de esta peregrinación masiva. No obstante la interminable variedad, la jornada desprende lo que un cronista, Alejandro Medel Vega, llamó “misticidad religiosa”. “La Virgen —prosigue él— sigue siendo una Patrona que une, educa y desarrolla en sus servidores actos y conductas de amor filial y comunitario”. La misa de las 11 horas es la más importante, presidida por el obispo, Mons. Tomislav Koljatic. Los feligreses están atentos a lo largo de la ceremonia, pendientes de los detalles. Cada plegaria (el Credo, las respuestas al sacerdote, las oraciones) es pronunciada con voz comunitaria, maciza, sin que decaiga nunca la concentración. Cada rito muestra el arraigo de generaciones.

Como se dijo, esta es la fiesta más importante de la zona. Y la procesión lo comprueba. A las cuatro y media de la tarde la imagen de la Candelaria sale de la iglesia sobre un anda móvil, adornada con flores y revestida con su tradicional traje blanco. A la cabeza marcha el obispo en compañía del clero. Pero desde la distancia todo es un mar de cabezas, sombrillas, sombreros y colores en ondulación, sobre los cuales se desliza la blanca Madre de Dios. Mucha gente viene este día desde lejos a pagar sus “mandas”. Este es un rasgo marcado en la mentalidad del devoto en estas regiones, es decir, el compromiso con la palabra empeñada ante Dios. El vínculo espiritual pasa por la gratitud, el reconocimiento a la lealtad de Dios y de la Patrona. Tal vez no se asoma la misma mirada de jubiloso éxtasis que caracteriza a las expresiones devotas en el Norte, pero tras este aspecto más reservado palpita una fe arraigada, en la cual se cree con firmeza, por la cual se cumple el deber con integridad, y que, de esta manera, se erige en armonioso complemento del fervor expansivo común a otros santuarios. Un país cuya alma integra orgánicamente polos opuestos, es un país espiritualmente rico. Porque en esta aparente contradicción perdura la misma esencia: el vínculo con María, la Madre que lleva a Dios.

Una fiesta religiosa trae la alegría de las acciones realizadas y las cosas bien dispuestas. El reconocimiento público brindado por el pueblo a la fe, simbolizada en la imagen, y el pago de las innumerables promesas individuales marcan una “paz social” —la paz de las conciencias— cuyo bienestar se funda en la coherencia con aquello en lo cual se cree. La vida de todos adquiere un aire más pleno y satisfecho gracias a ese Absoluto que se intuye gracias a la imagen, esa Presencia que se vislumbra entre el cielo y la tierra.
Esta facultad contemplativa no vive de ensueños, sino que se traduce en ánimo y fortaleza ante la adversidad. Bien lo saben los devotos de la Candelaria, que con el terremoto del 27 de febrero de 2010 vieron cómo la iglesia y el poblado de Chanco caían en ruinas. Pero, si la naturaleza desmorona las construcciones físicas, en cambio no tiene poder sobre la catedral de fe que vive y crece en los corazones de estos fieles, tan sencillos ante Dios como heroicos e íntegros ante la tragedia. Esto es, qué duda cabe, el más bello milagro de la Señora de la Candelaria. ❖

Vea la continuación de de esta fiesta con la celebración a la Virgen de la Candelaria en Mariscadero

Fiesta de la Virgen de la Candelaría, Chanco