¿Sabías que en Chile existen momias más antiguas que en Egipto? Quizá no fueron encontradas en enormes construcciones como las del continente africano ni enterradas en ostentosos sarcófagos; pero su valor histórico es incalculable. Se trata de las momias Chinchorro, que hoy en día forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Las momias chinchorro: más de 7000 años de antigüedad
Las momias Chinchorro son los restos de individuos que pertenecieron a la cultura del mismo nombre, la cual se desarrolló al norte de Chile y al sur del Perú. Esta civilización se dedicaba principalmente a la caza, pesca y recolección, y sus procesos de momificación anteceden a los egipcios por más de 2000 años. Además, no solo momificaban cadáveres de adultos, sino también de niños, bebés y fetos, independientemente de su estrato social.
En 2021, la UNESCO declaró el asentamiento y la momificación artificial de la cultura Chinchorro parte del Patrimonio Mundial. No obstante, pese al reconocimiento otorgado, su valorización fue tardía y no ha recibido aún la difusión que merece.
“Las momias Chinchorro no son visualmente atractivas; su valor es científico y no estético” – comenta Ricardo Jorquera, director de la Cámara de Turismo de Arica. Y este quizá sea uno de los motivos por los que no han tenido el alcance esperado; sin embargo, no sería la única razón: también se sumaría el hecho de que Arica aún no ha convertido su patrimonio en una experiencia cultural de alcance mundial.
El potencial de las momias Chinchorro existe
Pese a que el alcance de las momias Chinchorro todavía no es tan amplio como el de sus homólogas, lo que es cierto es que existe una audiencia interesada en conocerlas. Prueba de ello son los alrededor de 42 mil visitantes que recibió el Museo de Azapa en 2025 y los más de 9 mil que visitaron Colón 10, según los antecedentes proporcionados por la Cámara de Turismo de Arica.
Además, el reconocimiento de la UNESCO también cambió la forma en que se miraba Arica hasta ese entonces, comenta María Esther González, directora comercial de Antay Hotel & Spa: “Hoy Arica no es solamente sol, playa y buen clima. Tenemos un patrimonio de relevancia mundial, con una historia de miles de años”.
Este cambio en la forma de ver Arica representa una oportunidad para la región, ya que permite diversificar el turismo y atraer visitantes durante todo el año.
Sin embargo, lo que sigue es no quedarse en promocionar el “Chinchorro arqueológico”, sino ofrecer a los turistas e interesados una experiencia que les permita conectar con el territorio. Para esto, comenta González, la clave es que la identidad Chinchorro forme parte de las producciones de artistas locales, que se provea información a los interesados a través de los hoteles, se desarrollen actividades relacionadas o se establezcan alianzas con museos, universidades y guías turísticos. De esa manera, se puede ver a Chinchorro como un proyecto en el que toda la ciudad participe y se comprometa, y no como un proyecto aislado que solo beneficia al turismo o a los museos.



