Si debemos hablar de panadería chilena que no solo cautiva nuestros paladares, sino los del mundo ¡tenemos que hablar acerca de la marraqueta chilena! Y es que la revista gastronómica Taste Atlas lo ha posicionado en su ranking como uno de los mejores panes del mundo.
Marraqueta chilena ocupa el lugar 17 den Taste Atlas
Taste Atlas es una revista gastronómica que realiza una clasificación anual de diferentes productos. Entre ellos, cuenta con una sección dedicada a la panadería. El ranking se construye a partir de las valoraciones del público, críticos y expertos culinarios.
La lista evalúa a más de 500 panes, lo que permite elaborar un listado final de los 100 mejores. En el ranking publicado a finales de 2025, la marraqueta ocupó el puesto 17, siendo superada en Latinoamérica solo por el pandebono de Colombia y el pão de queijo de Brasil.
A nivel mundial, el naan de mantequilla de India se llevó el primer lugar. Ese país también obtuvo el segundo puesto con el Amritsari kulcha, el séptimo con el naan, el décimo sexto con el paratha, el vigésimo tercero con el nan-e barbari y el vigésimo sexto con el aloo naan.
¿Qué es la marraqueta chilena?
La marraqueta chilena es el pan más consumido en Chile y forma parte de su vida cotidiana. Se elabora con ingredientes simples —harina de trigo, agua, sal y levadura—, pero su diferencia está en el proceso: una cocción que logra una corteza crujiente y dorada, con una miga ligera que se abre con facilidad.
Más allá de su preparación, este pan también cambia de nombre según la zona. En la zona central, especialmente en Santiago, se le conoce como “marraqueta”. En ciudades como Valparaíso y en varias regiones del norte, es común oír “pan batido”. Mientras que en otras zonas del norte chico y del sur, se le llama “pan francés”.
Origen de la marraqueta chilena
El origen de la marraqueta chilena no tiene una versión única comprobada y se construye a partir de referencias históricas que dialogan entre sí. A inicios del siglo XIX, el pan en Chile era cuestionado por su calidad, ya que solía elaborarse con grasa o sebo, lo que afectaba su sabor y duración. En ese contexto, ya se mencionaba la presencia de panaderos franceses que ofrecían un producto mejor elaborado, marcando una diferencia temprana en las técnicas de panificación.
Una de las versiones más difundidas atribuye su nombre a supuestos panaderos de apellido Marraquet o Marraquette que habrían llegado a Valparaíso. Sin embargo, esta hipótesis pierde fuerza al no contar con respaldo documental ni en registros migratorios ni en genealogías.
En paralelo, existen indicios de que un pan similar ya se elaboraba en 1810 en Santiago, y para 1859 aún se denunciaba la mala calidad del pan en Valparaíso, lo que sugiere que este tipo de pan no estaba plenamente extendido. Recién hacia 1865 se reconoce el “pan francés” como parte de la variedad panadera del país, lo que marca su consolidación. Así, más que un origen puntual, la marraqueta aparece como el resultado de una evolución progresiva dentro de la panadería chilena. (Fuente: El pan en Chile: su historia, sus personajes, sus panaderías, su nobleza, Antonio Ferrán F. y Alberto Ferrán L., pp. 52–53.)
Cuéntanos ¿qué opinas de la marraqueta chilena? ¿Has probado versiones de este pan en otros países? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

