jueves 22 octubre 2026

Eliseo Salazar, el chileno que llegó a la Fórmula 1 y sigue siendo el único

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A fines de septiembre, una frase de Eliseo Salazar volvió a poner su nombre en la conversación deportiva. Consultado por El Mercurio sobre las opciones de Nicolás Pino, el piloto de 22 años que hoy trabaja con la agencia de Fernando Alonso y apunta a la Fórmula 2 en 2027, Salazar respondió que no veía «absolutamente ninguna posibilidad» de que llegara a la Fórmula 1, según recogió Emol. Pino contestó con una carta abierta. Más allá del cruce, la escena recordó algo que pocas veces se dice en voz alta: el único chileno que ha corrido en la máxima categoría sigue siendo el mismo que opina.

eliseo 1

Más de cuatro décadas sin otro chileno en la parrilla

Salazar disputó su última carrera de Fórmula 1 en 1983. Desde entonces, ningún otro piloto nacional ha conseguido un asiento. Parte de la explicación está en la superlicencia, el permiso que exige la FIA y que obliga a sumar 40 puntos en categorías inferiores durante tres temporadas, un camino largo y costoso para cualquier piloto que parte desde Sudamérica.

Eso no significa que la Fórmula 1 haya desaparecido del interés chileno. Se sigue igual, muchas veces desde el celular, y la gira americana del calendario 2026 la acerca todavía más: Austin del 23 al 25 de octubre, Ciudad de México entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre, e Interlagos del 6 al 8 de noviembre. Sin un piloto local, buena parte del público sudamericano adopta como propio a Franco Colapinto, el argentino de Alpine, o simplemente sigue la pelea por el título fecha a fecha. Para quienes además siguen las apuestas Fórmula 1 en Chile, este repaso compara los sitios que ofrecen la categoría, sus mercados y cuotas, las apuestas en vivo durante cada Gran Premio y los medios de pago disponibles en el país. Como en cualquier pasatiempo, conviene fijar un límite de antemano y tratarlo solo como entretenimiento.

Mientras tanto, la referencia obligada para cualquier aficionado sigue siendo un piloto que empezó lejos de los focos.

De Las Vizcachas a los circuitos europeos

Antes de sentarse en un auto de carrera, Salazar trabajó como cronometrador en el autódromo de Las Vizcachas. Debutó como piloto en 1974 y en 1978 se coronó campeón de la Fórmula 4 argentina, un título que le abrió la puerta al automovilismo europeo y a la Fórmula 3 británica. Para un piloto sudamericano de esa época, cruzar el Atlántico significaba instalarse lejos, buscar auspiciadores propios y aprender circuitos que hasta entonces solo conocía por revistas.

Su recorrido se suma a una tradición más antigua de lo que se suele creer. El automovilismo chileno tiene raíces regionales profundas, como lo muestra la carrera Traiguén-Victoria de 1919 en La Araucanía, uno de los primeros capítulos de la velocidad en el sur del país.

Tres temporadas de Eliseo Salazar en la Fórmula 1

Salazar llegó a la Fórmula 1 en 1981, primero con March y luego con Ensign. Con este último equipo consiguió su primer punto al terminar sexto en el Gran Premio de Holanda, en Zandvoort.

En 1982 corrió para ATS y logró el mejor resultado de su carrera: quinto lugar en el Gran Premio de San Marino, en Imola. Fue una carrera atípica. Por el conflicto entre la FISA y la FOCA, buena parte de los equipos británicos no se presentó y solo largaron 14 autos, como consta en el resultado oficial de esa prueba. Esos dos puntos, sumados al de Zandvoort, cerraron su cuenta en el campeonato.

En 1983 corrió con RAM, su último año en la categoría. Eran equipos chicos, con presupuestos muy lejos de los de Ferrari o McLaren, y en ese contexto cada punto tenía un valor que la tabla final no alcanza a mostrar.

Hockenheim 1982, la tarde que dio la vuelta al mundo

Si hay una imagen que asocia a Salazar con la Fórmula 1 en todo el mundo, es la del Gran Premio de Alemania del 8 de agosto de 1982. Nelson Piquet, que lideraba la carrera con su Brabham-BMW, intentó doblar al chileno en la chicana Ostkurve y ambos chocaron. Los dos quedaron fuera, y la victoria terminó en manos de Patrick Tambay con Ferrari.

Lo que vino después se transmitió en vivo: Piquet se bajó del auto y encaró a Salazar a golpes y patadas frente a las cámaras. Con los años, el brasileño lo llamó para disculparse, y el episodio quedó como una de las escenas más recordadas de esa temporada.

La carrera después de la Fórmula 1

El siguiente capítulo se escribió en Estados Unidos. En 1995 debutó en las 500 Millas de Indianápolis y terminó cuarto. En 2000, con el equipo de A.J. Foyt, llegó tercero, su mejor resultado en la carrera más tradicional del automovilismo norteamericano.

También corrió las 24 Horas de Le Mans, donde en 1990 manejó un Jaguar, y en 2009 debutó en el Rally Dakar, la prueba que entonces se corría por Argentina y Chile. Años después sumó además el Rally Mobil, ya en casa. Ese recorrido lo convirtió en uno de los pocos pilotos que han competido en Mónaco, Le Mans, las 24 Horas de Daytona, Indianápolis y el Dakar.

Por eso su opinión sobre Pino pesa, guste o no. Salazar habla desde un camino que nadie más en Chile ha completado, y mientras ningún otro piloto nacional consiga la superlicencia, cada Gran Premio que se vea en Chile seguirá teniendo un solo nombre chileno en sus libros de historia.