Virgen del Carmen, Reina y
 Patrona de Chile – Culto Popular Consagrado, Patrimonio Histórico Nacional

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La devoción a la Virgen del Carmen llegó, desde los albores mismos de la Conquista y la Evangelización, a este Finis Terrae llamado Chile; confín realmente de la Tierra, ubicado en las antípodas geográficas del Tierra Santa. Fue la Palestina bíblica que vio, en la antigüedad, a los hijos espirituales del grande y misterioso Elías fundar en el Monte Carmelo su escuela de profetas; cuya herencia espiritual fue reivindicada en el medioevo por ermitaños cristianos, quienes allí mismo — en el s XII — comenzaron los rudimentos de una vida monacal bajo el manto de la Madre del Carmelo, vinculándose, a su regreso a Europa, con San Simón Stock y derivando en  la Orden carmelita.

La devoción se difundió ya desde los primordios de la evangelización de Chile

Si la devoción Mariana en general arribó a estas tierras con los primeros conquistadores Españoles, la advocación específica del Carmen fue difundida por los misioneros Agustinos, en tierras chilenas, por lo menos, desde 1595. En l643, los frailes fundaron la primera cofradía dedicada a la Virgen del Carmen, vinculada a su monasterio en Concepción. Ya desde esa remota época, sacaban su Imagen en procesión cada 16 de Julio.  Pero fue su presencia en el ejército real, establecido también en Concepción, la que  llevó su culto a lo largo de Chile. Posteriormente, la devoción a la Madre del Monte Carmelo se enraizó en Santiago, a partir de 1690, por la presencia evangelizadora de las religiosas Carmelitas, quienes se establecieron tempranamente en la capital  provenientes del Alto Perú.

En mediados del 1500, la primera capilla de Nuestra Señora del Carmen de la Tirana

Por otra parte, también en el norte, con la primera expedición liderada por Almagro, los misioneros habían traído la devoción a la “Carmelita”. Y allá por los años de 1540 el fraile Antonio Rendón construyó una capilla bajo el nombre de “Nuestra Señora del Carmen de La Tirana”, en plena pampa del Tamarugal. Con el tiempo y a través de las vicisitudes de la Historia, vendrían a florecer allí un día los bellísimos y célebres homenajes de las cofradías de bailes a la querida Carmelita, en una fiesta que hoy llena de vida, alegría y fervor aquel pueblo ceremonial, atrayendo  y transportando a un mundo sobrenatural, a millares de peregrinos que acuden durante los quince días que culminan el 16 de Julio de cada año. Feliz y potente inculturación norteña de la devoción carmelitana: en ella se expresa, maravillosamente, la identidad popular de la región, aportando su colorido propio a los trazos al mismo tiempo serenos, aguerridos y contemplativos del alma nacional.

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Desde la Independencia, la Virgen del Carmen es símbolo religioso y cívico de ámbito nacional

Por otra parte, el culto a la Virgen del Carmen se había transformado, con las guerras de la Independencia, en un símbolo cívico-religioso de alcance nacional. El nacimiento de la patria independiente se adjudicó a la acción intercesora de María, bajo la advocación del Carmen. El general Don Bernardo O’Higgins la proclamó entonces, Protectora de Chile y Generala de nuestras Armas. Tras la guerra del Pacifico, la devoción y difusión de su culto, acentuaron y arraigaron  aún más su carácter nacional. El General Manuel Baquedano concurrió ante la imagen de la Virgen del Carmen y colocó su victoriosa espada en sus manos, rindiéndole un gran homenaje. Desde diferentes vertientes han fluido las aguas fértiles de la devoción a la Señora del Carmelo que fueron así llenando de vida los espacios de la religiosidad nacional e iluminando de algún modo la historia y la identidad chilenas. Su celeste protección nos prepara, ciertamente, perspectivas que no imaginamos para el futuro.

En 1923, Pio XI la declara Patrona — En 1926, el Legado Pontificio — Mons. Bento Aloisi Masella– la corona como Reina de Chile en el parque Cousiño ante 500 mil personas

Nada más apropiado pues que, en 1923, el Papa Pío XI haya declarado a la Virgen del Carmen Patrona de nuestra Patria y que el 19 de Diciembre de 1926, fuera coronada solemnemente como Reina de Chile por el Legado pontificio, Monseñor Benedetto Aloisi Masella, ante 500 mil personas en el parque Cousiño. El vínculo entre la Madre del Carmelo y nuestro querido Finis Terrae, que se fuera estableciendo a través de centurias, quedaba así solemnemente consagrado. La Fiesta de Nuestra Señora del Carmen — actualmente Feriado Nacional — se celebra el 16 de Julio, ocasión en que se impone solemnemente el escapulario a los devotos.  En preparación a dicha festividad, el dia 8 de Julio comienza rezarse la novena específica a la Virgen.

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procesión de la virgen del carmen, foto de tito alarcon

La Tradicional Procesión de la Virgen del Carmen en Santiago

Como una actividad de culto público católico y un homenaje de agradecimiento a la Virgen por su protección, se realiza anualmente en la  Capital la gran procesión patronal; antigua tradición que forma parte escogida del patrimonio religioso de Chile.  En esta celebración colectiva del cariño y gratitud de los santiaguinos a la Virgen Madre del Carmelo, se expresan con esplendor la ufanía en la fe y la piedad mariana del pueblo chileno, abarcando todas las categorías sociales. La tradicional procesión por las calles céntricas de Santiago se celebra desde 1778. Actualmente, fue trasladada para el último domingo de septiembre, a pocos días del inicio de otra tradición muy arraigada y querida de los católicos chilenos: el mes de María. Ilustramos en nuestra galería fotográfica, diversos momentos de la multitudinaria procesión del domingo 26 de Septiembre de 2011, presidida por el entonces recién nombrado Nuncio apostólico en Chile, Monseñor Ivo Scapolo.  La gran fiesta carmelitana, que culminó con la Eucaristía en la Plaza de Armas ante el frontis de la Catedral metropolitana, se convirtió así en el primer y feliz encuentro oficial del nuevo embajador pontificio con la Iglesia de Santiago.

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Estos son algunos de los grandes hitos históricos del vínculo establecido entre la Madre del Carmelo y nuestro querido Finis Terrae a lo largo de su Historia  ¿Contienen ellos todo lo que pueda decirse al respecto? Creemos que no. Ciertamente hay alcances y riquezas espirituales en este vinculo aún por descubrirse, que deban ser analizados — tal vez contemplados — con Fe viva y amor a la vez lleno de ternura y reverencia. Quizá la celeste Reina de Chile nos reserve para el futuro protecciones y  bendiciones que aún ni imaginamos. Mientras tanto agradezcamos todo lo que de Ella hemos recibido.

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