Libro “Los Ferrocarriles en Chile”, Compendio de Locomotoras Nacionales

2017

El especialista inglés Wilfrid Simms hizo un completo catastro de nuestro trenes en sus viajes de 1978 y 1987. Ricaaventura rescata este testimonio único, con más de 350 fotografías inéditas.  

Libro “Los Ferrocarriles en Chile”, compendio de locomotoras nacionales

Un nuevo volumen dedicado al patrimonio ferroviario nacional lanza la Editorial Ricaaventura. “Ferrocarriles de Chile. Visitados en 1978 y 1987”, de Wilfrid Simms, es una verdadera “biblia” ilustrada de los trenes que operaron en nuestro territorio. Identifica todas las locomotoras y su ubicación, con más de 350 fotografías que el propio investigador inglés tomó en los dos viajes que hizo al país.

“Es un testimonio extraordinario de la época clásica del ferrocarril en Chile, cuando teníamos ferrocarriles al sur y al norte, y muchos pasajeros viajando en todas las direcciones”, dice Guillermo Burgos Cuthbert, director de la editorial. Él fue quien descubrió los cinco libros de bolsillo que Simms publicó en Inglaterra entre 1999 y 2002, y gestionó el permiso de su viuda para traducirlos al castellano.

La edición chilena es un libro de gran formato, que mide 29,9 por 26 cm y tiene 377 páginas. Cuesta $32.000 en Ricaaventura.cl, y en las librerías Paisajes de Chile (Pueblo del Inglés), Antártica y Feria Chilena del libro.

“Simms era un especialista absoluto, y también publicó libros sobre los trenes de Dinamarca, Grecia, Córcega, Túnez, Hong Kong y las Islas Shetland”, agrega Burgos.

El relato del inglés es muy entretenido. “Durante mi primera visita en 1978, el país recibía información de prensa muy negativa, pero debo decir que durante mis recorridos por el territorio recibí una completa asistencia”, escribe. Y cuenta que su hermano diplomático gestionó el permiso para que visitara y fotografiara todas las maestranzas y estaciones del país.

Simms alaba lo “bien organizada” que está la red estatal, “sin la costosa duplicación de rutas que suele verse en Europa”.

“Como catastro y resumen, este libro es fantástico”, dice Burgos. El volumen se organiza geográficamente y de cada recorrido el autor aporta un cuadro técnico de las “existencias” (locomotoras presentes), con datos muy precisos, así como su reseña histórica. También detalla cuáles tecnologías estaban vigentes -vapor, diésel y electricidad- y las mayores hazañas constructivas. Especialmente, los agudos gradientes que debían sortear los trenes del salitre por la enorme diferencia de altura entre los puertos y los sitios de extracción del mineral.

El entusiasmo del inglés no decae jamás, y expresa sincera emoción por los dos hallazgos fortuitos que hace en el desierto de Atacama. “Quedó brutalmente impresionado en Taltal, cuando ve una locomotora a vapor Kitson-Meyer N° 59, que era articulada, y que por eso podía subir todas las curvas de una montaña. La vio en funcionamiento, y eso casi lo enloqueció”, comenta Burgos.

Simms dormía en un hostal cuando lo despertó “el ruido de un quemador de petróleo que procedía de las instalaciones del ferrocarril de Taltal, supuestamente cerrado”. Corrió cuatro cuadras y se encontró con que habían encendido la máquina para mover desechos. “De pie en la pisadera mientras que el vapor y el petróleo se filtraban en proporciones iguales, yo pensaba en cuándo habría vencido la última certificación de la caldera”, reflexiona. Esa locomotora fue declarada Monumento Nacional en 1979, y hoy se exhibe en Taltal.

Su otro hallazgo lo hizo en una oficina salitrera y tuvo un destino muy distinto. Se trata de “Junín“, locomotora a diésel fabricada en 1930 para operar en nuestro desierto, con un radiador de dos toneladas y un motor McLaren de 300 caballos de fuerza. “Estaba esperando la llamada de comerciantes en chatarra”, dice Simms, y cierra la historia con una foto de su “repatriación” a Inglaterra, en 1990.

“Ahora está en el Museo Industrial de Leeds. La compraron, a pesar de que había sido declarada Monumento Nacional, y se la llevaron entera, por Antofagasta, en barco… Pero no tengo ninguna seguridad de que esa locomotora, que tenía un valor histórico gigantesco, se hubiera salvado en Chile; es posible que la hubieran chatarreado, como sucedió con cientos de otros modelos”, dice Burgos.

Y lo cierto es que frases como “abandonada” y “siendo desmantelada” son muy frecuentes en el relato de Simms, al igual que “Scr”, que es su abreviación para “convertida en chatarra”.

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Fuente: El Mercurio 23/04/2018 A9