Sorprendidos se encuentran los expertos de la Fundación CREA, quienes están restaurando la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, más conocida como la de los Jesuitas en Valparaíso, por descubrir bajo cinco capas grises y blancas de pintura de barco, profusas ornamentaciones de inicios del siglo XX en sus muros, cielo, dinteles y zócalos. La pintura superficial opacaba además los vivos colores de las 14 escenas del Vía Crucis que decoran sus muros y las hojas de oro en sus columnas.
Los expertos se encuentran desde febrero reparando el templo, en parte financiado por la Compañía de Jesús y por fondos de restauración patrimonial que el Consejo Nacional de la Cultura dispuso para enfrentar los daños que en esa área dejó el 27-F.
Este martes, el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, viajó a Valparaíso para conocer lo que los trabajos —que deben concluir en octubre de 2013— ya revelaron.
“Este hallazgo es parte del trabajo que hemos venido realizando como gobierno por levantar aquello que se cayó con el terremoto de 2010 y un
trabajo patrimonial que nos interesa destacar. Lo que ocurre en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Valparaíso es que justamente en Semana Santa podemos tener acceso a algo que constituye casi un milagro. Estos frescos estuvieron ocultos durante muchos años y precisamente esas mismas capas de pintura, ayudaron a conservarlos”, explicó el secretario de Estado.
Los retablos del Vía Crucis y la decoración del templo fueron obra de artesanos de la escuela de Arte de Múnich (Alemania) iniciada en Baviera y culminada en el propio Valparaíso entre los años 1906 y 1910.
La información estaba en los propios cuadernos de registro que mantiene la Compañía de Jesús. Con apoyo de la alta sociedad porteña de inicios del siglo XX, en la época de esplendor del puerto, el entonces párroco Luis Uría encargó vitrales y retablos a Alemania. Los artistas germanos viajaron a Valparaíso, y tras una larga estadía en la Ciudad Puerto, los instalaron y decoraron conforme al estilo del Sagrado Recinto.
La firme capa de pintura que aún cubre las estaciones del Vía Crucis, exige poderosos solventes químicos para removerla.
Su ubicación y cercanía al Congreso, contribuyen a hacerla una de las Iglesias más visitadas de la ciudad, además de su atracción por su estilo en que destacan elementos de inspiración neoclásica y neo renacentista, tales como el frontis, las columnas corintias que enmarcan el acceso y la imponente torre coronada con una cúpula.
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Historia de la Iglesia
En el año 1852 los jesuitas se instalan a los pies del cerro Larraín, en terrenos que fueron donados por los señores Larraín y Torres. Ahí ya exuistía una iglesia, que tenía un frontón triangular y una torre central ochavada en su base, además poseía una residencia y una casa de ejercicios. Sin embargo, debió ser demolida en 1899 debido a una inundación.
A finales de 1899, se coloca la primera piedra de una nueva iglesia, proyectada por Nicanor Marambio y terminada en 1901. Resistió sin problemas el terremoto de 1906 y es la que actualmente conocemos.
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