Palacio Braun Menéndez de Punta Arenas será restaurado

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Los inmigrantes europeos llegados a la ciudad de Punta Arenas aportaron a esta ciudad un estilo arquitectónico que posee el característico refinamiento del Viejo Continente. Un ejemplo de esto, es el palacio Braun Menéndez, construido entre 1903 y 1906 y cedido al Estado en 1982. Actualmente alberga al Museo Regional de Magallanes y ahora cobrará nueva vida mediante una restauración, cuya inversión alcanza los $900 millones y que comenzó en noviembre del 2011, esperándose que esté concluida en agosto del presente año.

©Flickr/Carlos Y.

Don Mauricio Braun Hamburger acostumbraba a subir cada día a la torreta que domina la máxima altura de su palacio. Una especie de faro de observación que le permitía enterarse, antes que nadie en Punta Arenas, del arribo de algún navío por el Estrecho de Magallanes. Era lógico, pues Braun no sólo había hecho su fortuna como aprovisionador de embarcaciones durante el siglo XIX. También tenía su propia flota.

El palacio fue encargado por Mauricio Braun, hijo del colono ruso Elías Braun Fircks, al arquitecto francés Antonio Beaulier en 1903, la obra dirigida por el constructor Natalino Foretic, finalizó tres años después. Se utilizaron mármoles de Italia, maderas de Bélgica, géneros, tapices y papeles de Francia, y ladrillos de Uruguay. Todo transportado por los propios navíos de Braun.

El inmueble tiene 2.212 metros cuadrados construidos, con dos plantas de 880 metros cuadrados, además de una torre de observación y un subterráneo.

Una de las cosas que más llama la atención, es que este palacio de arquitectura neoclásica contara con un avanzado sistema de regulación de la temperatura, que incluía dobles ventanas, calefacción central con calorífero a carbón y leña, agua caliente en todos los baños, luz eléctrica y montacargas. «Era un edificio de rendimiento perfecto», dice Julio Fernández, director regional de arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) y representante magallánico del Consejo de Monumentos Nacionales.

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Hoy, esa oficina ministerial está monitoreando la restauración exterior del Palacio Braun Menéndez, la gran casona ubicada en calle Hernando de Magallanes 949, en pleno casco histórico de Punta Arenas, que perteneció a la familia de Mauricio Braun y Josefina Menéndez hasta 1982. Fue el año en que sus sucesores, ya instalados en Buenos Aires, resolvieron cederlo al Estado, con todos sus ornamentos, joyería e inmobiliario francés de estilos Luis XV y Luis XVI. Desde entonces, alberga al Museo Regional.

comedor ©Flickr/F Y Lin

Las obras en ese edificio, declarado Monumento Nacional en 1974, se iniciaron en noviembre y su finalización está prevista para mediados de agosto. La restauración es parte del proyecto “Puesta en Valor del Patrimonio”, que cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y está dirigido por la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo. Para este rescate se destinaron $900 millones.

“El exterior del palacio ha sufrido tal deterioro con el paso de un siglo, que se están amenazando los espacios interiores. Se advierte la acción de la humedad en muros, cielos y cortinas”, asegura Dahian Oyarzún, arquitecta del MOP. La erosión magallánica no tiene que ver con la influencia directa del agua, sino más bien con el viento, la salinidad del aire, el peso de la nieve y los procesos de hielo y deshielo.

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El duro clima de la zona ha provocado que la estructura metálica tenga daños debido a la constante expansión y contracción. Las obras consideran reparaciones del envolvente (fachadas y cubiertas del techo), reposición de rostros, cornisas y ornamentos adosados, renovación del sistema de evacuación de aguas lluvias, restauración de ventanas y puertas, y la construcción de un radier de siete centímetros en pendiente que protegerá las fundaciones del palacio del contacto directo con la humedad.

©Flickr/Carlos Y

En paralelo, se recuperará el magnífico jardín, que para los puntarenenses representa un verdadero parque ciudadano de 1.600 m {+2} . De hecho, hoy es un paso libre. No existen fotografías que muestren los árboles crecidos, por lo que no hay certeza de cómo fue ese jardín en su madurez. Hoy, en todo caso, el parque compite en densidad de follaje con la propia Plaza de Armas.

“Suponemos que es un diseño de jardín típicamente europeo. Hay especies diversas, como abeto rojo, ciprés, lluvia de oro, manzanos, pino ponderosa, sauco y rosales. Todo eso, que creemos que fue el trazado original, se va a reconstruir”, dice Oyarzún.

El palacio ya había tenido restauraciones en 1998 y 2003, pero ninguna —según indican los especialistas magallánicos— tuvo las dimensiones de las actuales obras.

Fuente: El Mercurio