Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

En una interesante reunión de confraternidad fronteriza se convirtió el Primer Festival del Jinete de Lonquimay, fiesta costumbrista, al mismo tiempo huasa y gaucha, que reunió a participantes de Chile y Argentina. Cada grupo mostró lo mejor de sus tradiciones  campesinas. El público aplaudió tanto a los nuestros como a los hermanos argentinos quienes concurrieron hasta la medialuna del Club de Rodeo El Tallón, a 15 km. de Lonquimay y muy cerca del pequeño poblado de Liucura, donde se encuentra la aduana chilena que comunica con el paso fronterizo de Pino Hachado y por donde se accede generalmente hasta Zapala y Neuquén.

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Las graderías de la medialuna se hicieron pocas para contener al público que en gran cantidad concurrió especialmente para ver el espectáculo de “las jineteadas”, actividad representativa del campo argentino y en la que los gauchos son los mejores exponentes.

Nicolas Vallejos

Nicolas Vallejos

No obstante, los chilenos que participaron en estas pruebas no lo hicieron mal y sus montas sacaron nutridos aplausos. Finalmente el gaucho Nicolas Vallejos fue declarado ganador de las jineteadas por sus montas en tres potros, haciéndose acreedor al premio máximo de cien mil pesos que ofrecía la organización al mejor jinete del encuentro. Hombre de pocas palabras, vive dedicado al campo en el lugar denominado Bajada del Agrio, de la provincia de Neuquén. “Soy gaucho, pero todavía me falta”, nos dijo, refiriéndose a las múltiples actividades que engloba esta denominación del hombre de campo argentino quien en esta oportunidad vino a representar a la Agrupación El Pehual de Las Lajas.

Raul Fernandez

El jinete Raúl Fernández

Raul Fernández, preside la Agrupación El Pehual, entidad que trajo a sus jinetes hasta este lugar poblado de álamos y donde aún quedan recuerdos de los antiguos lavaderos de oro, para que pudieran participar de esta fiesta. En entrevista con nuestro medio demostró bastante disposición para reunirse en estas actividades conjuntas, ya que ellas van marcando un sello de hermandad entre los habitantes de la frontera, algo que siempre ha existido pero que es necesario mantener en el tiempo. Expresó que su agrupación cuenta con unos quince jinetes de bastante experiencia, de los cuales una parte vino a participar en este encuentro, habiendo tenido el mérito de llevarse los primeros lugares en estas jineteadas, que nacieron en el campo argentino y, si bien es cierto, hoy tienen una expresión deportiva, son parte viva de las actividades diarias de los gauchos en las labores del campo.

Hubo además movimiento a la rienda, carreras a la chilena, apihualaduras, carreras de perros. Destaque especial merece una delegación de damas gauchas quienes demostraron sus destrezas en el manejo de sus cabalgaduras efectuando diversas pruebas con gran aceptación por parte del público.

Nuestros huasos bien montados, con mucha energía y buena disposición trataron de presentar un buen espectáculo de rodeo, pero los huachos o eran muy chicos o muy advertidos, lo cierto es que hubo más puntos malos por atajadas imprecisas o que no llegaban a efectuarse, lo que no permitió un mayor lucimiento de las colleras.

 

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